miércoles, 26 de octubre de 2011

Pepito y Ravinola, "El bosque de Malokh"

Todo ocurrió en una noche de primavera del año 1585. Pepito y Ravinola se encontraban
en el bosque "Tri Orkethuz", lugar en donde habitaba uno de sus mejores amigos, Malokh.
Era una noche fresca, con un cielo algo nublado y una suave brisa invernal que aunque fuera leve,
te hacía chiflar el orto de una manera tan extraordinaria como el tamaño de la pija de mi profesor de música.
Ambos sabían muy bien que a la mañana siguiente, debían levantarse tempranamente para ir a cortar leña
luego de masturbarse pensando en el culo arrugado, flácido y verrugoso de Susana Giménez.
Por esto es que durante todo el día, estuvieron recordándose el uno al otro, que no deberían acostarse tarde.
     Eran las 2 de la madrugada, cuando ambos deciden caminar hasta la cueva de Malokh para ir a dormir,
ambos ya estaban muy cansados, tras un día realmente agotador, en el que se la pasaron saltando, corriendo, bailando, golpeándose la cabeza contra el pavimento (pavimento que no existía ya que la historia transcurre en un bosque), gritando, jugando, tirándose flatulencias, bebiendo alcohol, cometiendo homosexualidades, etc.
Ninguno de los dos tuvo en cuenta las advertencias que Malokh les había hecho sobre uno de los guardabosques, llamado Joseph, detrás del cual hay una gran leyenda de la cual nunca se supieron sus orígenes ni se tuvo la certeza de que fuera cierta. Cuenta le leyenda que Joseph, viene de una familia de monos infradotados tiradores masivos de flatulencias, motivo por el cual cada vez que se cruza con algún visitante del bosque, se le pone a hablar de una forma pausada e interminable, mientras simultáneamente, se tira flatulencias de tamaña magnitud.
Pepito y Ravinola, seguían caminando hacia la cueva de Malokh, cuando de repente se escuchan, por detrás de ellos, pasos lentos, fuertes, y diarreicos, seguidos por una voz que dice; "Eh, Pepito, ¿no tené' un cigarrillo?", automáticamente Ambos se miran, y comienzan a correr, pero sin darse cuenta de que Joseph, estaba motorizado. Tenía una bicicleta Jarllei Debinzom modelo 3000 con 7000 caballos de fuerza, sumado a la propulsión que generaban las flatulencias de Joseph. He aquí el comienzo de la gran persecución. Dieron vueltas por todo el bosque hasta las 4 de la madrugada, cuando en un momento Pepito le dice a Ravinola:
-Ya fue boludo, no aguanto más, paremos para ver que quiere el forro este.
A lo que Ravinola le responde:
-Pija.
Ambos se detienen, y lo ven a Joseph, al verlo, ambos se quedan como si se hubieran caído de culo al agua, es decir, quedaron anonadados. La leyenda parecía ser verdad. Joseph tenía la cara similar a un mono, o algo así, no se distinguía muy bien a esa hora de la noche. Pero lo más terrible, lo más triste de todo esto, es el culo sucio de Joseph, tal cual lo contaba la leyenda, les habló durante 2 horas seguidas mientras se largaba flatulencias grandes como la poronga de Carlitos Nair Menem, olorosas como las axilas de La Mole Moli, y espesas como una sopa de Vitina.
Y así fue como los jóvenes Pepito y Ravinola, se pudieron acostar recién a las 6 de la mañana, y pudieron dormirse recién a las 8 am., ya que ambos habían quedados sumamente perplejos y abstraídos de mundo real como consecuencia de oler las flatulencias majestuosas de Joseph.